Me encamine a la nave, para hablar con GT de Rank, quien se veía inquieto...
Obviamente no iba a preguntar nada, no me interesaba saberlo, pero aparentemente el creyó que debía decirte todo lo que pasaba por su humanezca cabeza...
Me hablo de que canalizar la ira era mas sano que andar matando y yéndome con el primer extraño que me dijera saber de la fuerza, que el también había conocido la pena, el odio, el miedo, el amor y la ira, pero lo que el hacia ahora era probarse a si mismo, ver que existían nuevos caminos, salir de lo que había vivido, que en un mundo donde lo supuestamente bueno es el imperio y lo negativo es la rebelión, lo que queda es jugar solo...
Lo mire, “ponte el casco en tu cabeza antes que de tus recuerdos sentimentales salgan lagrimitas inútiles, escucha, yo me entrenare con el, se que no durara mucho, la fuerza en el es poderosa y tétrica, pero no tiene fuerza física, se ve débil y poco estable, la edad le jugaría en contra, sacare mis cosas y te diré algo, amigo... vuelve en 3 meses, ahí estaré echa toda una maestra Sith, y cuando tenga el poder suficiente te llevare a un lugar donde te pagare todos tus servicios en efectivo... ¿entendido?” le dije mientras sacaba algunas de mis pertenencias...
El solo sonrió, considero apropiada mi oferta, por lo demás la nave era de el, así que si no volvía, me las arreglaría, no perdía nada si no se dignaba a volver...
Ahí creí que seria la ultima vez que lo vería,
Curiosamente así empezaron mis viajes, me entrene con maestros cada cierto tiempo,
Los cuales me daban lecciones de pelea, lentamente me volví cada silaba en el código Sith... algunos me recordaban a otros...
Los maestros no parecían ningún desafió... creo que ya no debía probarle nada a los maestros, si no ellos demostrarme a mi si les queda algo por enseñarme...
Obviamente no iba a preguntar nada, no me interesaba saberlo, pero aparentemente el creyó que debía decirte todo lo que pasaba por su humanezca cabeza...
Me hablo de que canalizar la ira era mas sano que andar matando y yéndome con el primer extraño que me dijera saber de la fuerza, que el también había conocido la pena, el odio, el miedo, el amor y la ira, pero lo que el hacia ahora era probarse a si mismo, ver que existían nuevos caminos, salir de lo que había vivido, que en un mundo donde lo supuestamente bueno es el imperio y lo negativo es la rebelión, lo que queda es jugar solo...
Lo mire, “ponte el casco en tu cabeza antes que de tus recuerdos sentimentales salgan lagrimitas inútiles, escucha, yo me entrenare con el, se que no durara mucho, la fuerza en el es poderosa y tétrica, pero no tiene fuerza física, se ve débil y poco estable, la edad le jugaría en contra, sacare mis cosas y te diré algo, amigo... vuelve en 3 meses, ahí estaré echa toda una maestra Sith, y cuando tenga el poder suficiente te llevare a un lugar donde te pagare todos tus servicios en efectivo... ¿entendido?” le dije mientras sacaba algunas de mis pertenencias...
El solo sonrió, considero apropiada mi oferta, por lo demás la nave era de el, así que si no volvía, me las arreglaría, no perdía nada si no se dignaba a volver...
Ahí creí que seria la ultima vez que lo vería,
Curiosamente así empezaron mis viajes, me entrene con maestros cada cierto tiempo,
Los cuales me daban lecciones de pelea, lentamente me volví cada silaba en el código Sith... algunos me recordaban a otros...
Los maestros no parecían ningún desafió... creo que ya no debía probarle nada a los maestros, si no ellos demostrarme a mi si les queda algo por enseñarme...

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